Nuestro viaje a Cuba empezó una noche de mojitos de pura casualidad. Y lo que empezó como una broma se convirtió en una realidad el 23 de noviembre de 2014, cuando aterrizamos en La Habana en pleno aguacero tropical que nos hizo pensar que el mal tiempo nos acompañaría al día siguiente. Pero nada más lejos de la realidad. Esta mañana, al salir al balcón, el cielo estaba de un azul impresionante y así se ha mantenido durante todo el día.
Ayer por la noche, tras aterrizar y cambiar nuestros euros a pesos cubanos y a pesos convertibles (en Cuba circulan dos monedas; los pesos convertibles, que equivalen a dólares y prácticamente sólo accesibles para los turistas y aquellos que trabajan en el turismo, y los pesos cubanos, una moneda que normalmente sólo utilizan los cubanos, muy devaluada) ya nos esperaba nuestro taxista para llevarnos a la casa que habíamos reservado en La Habana Vieja.
Enseguida nos dimos cuenta de la labia de los cubanos, ya que completamente agotadas del viaje y casi sin poder articular palabra nuestro chofer (sí, chofer sin acento, porque en cubano es chofer, con acento en la segunda sílaba) nos dio una lección sobre la historia del baile en Cuba, sobre lo bonito que era en sus tiempos bailar casino en vez de salsa, sobre las noches de rock and roll y sobre las academias de baile que estaban surgiendo en La Habana desde que el Gobierno permite crear empresas privadas.
La Señora de nuestra casa, Kenia, había estado cambiando las ventanas por la tarde, y como había llovido no le había dado tiempo de terminar, así que nuestra habitación no se podía utilizar, pero había hablado con su vecino, que también alquila habitaciones a extranjeros, para que pudiésemos quedarnos en su casa.
Eduardo es un Señor encantador, que nos recibió con un chupito de licor-café (que por primera vez en mi vida me pareció delicioso). Nos enseñó nuestra habitación, en una casa colonial con techos altos y un patio interior lleno de plantas, al que da nuestra habitación. Como era de esperar esto no es un hotel de 5 estrellas, pero nos parece perfecto para pasar la noche y ducharnos, y salir al balcón desde donde observo la vida cotidiana de La Habana bajo este cielo azul me parece algo impagable. Me pregunto cómo puede vivir la gente en el edificio de enfrente, que parece que se va a caer a pedazos, y sin embargo rebosa de vida, ropa colgada en un tendedero, niños en el balcón, madres gritando desde dentro...
Desayunamos zumo de guayaba, café con leche, queso, pan con mantequilla y mermelada de guayaba, revuelto y un montón de fruta fresca mientras Eduardo nos advierte de los posibles timos con los que nos encontraremos, sin duda, en La Habana. Los "jineteros" son las personas que se dedican a vivir del turismo, legal o ilegalmente, y muchos de ellos llevan a cabo estos timos en los que muchos turistas pierden bastante dinero.
1 - El timo de la madre desesperada que pide que le compres un litro de leche para su bebé, aunque en realidad es cómplice de la tendera y le devolverá el litro de leche tras el timo repartiéndose ambas el dinero obtenido.
Eduardo nos explica que en Cuba todos los niños tienen derecho a un litro de leche al día desde que nacen, así que resulta obvio que una madre pidiendo leche para su hijo nunca será del todo verdad.
2 - El timo del concierto de Silvio.
Existen muy pocas personas que viajen a Cuba que no conozcan a Silvio Rodríguez, así que si alguien te ofrece por la calle tickets para su concierto de esta noche en La Habana, y si cuando dudas otra persona que se encuentra unos metros más allá insiste en que le compres los tickets a él, nunca sospecharías que se trata de un concierto falso, cuando en realidad lo es.
3 - El discurso de Fidel para todos los turistas que ese día se encuentran en La Habana.
Alguien se acerca y te cuenta que el próximo martes Fidel dará un discurso de agradecimiento a todos los turistas que se encuentran en ese momento en La Habana, y que las entradas solamente cuestan 5 CUC (pesos convertibles). Cuando llegas al teatro donde se supone que el discurso tiene lugar, resulta sencillamente un concierto de un grupo local.
4 - El tabaco de las cooperativas
Desde hacee muy poco tiempo el Gobierno de Cuba permite la formación de empresas privadas, por lo que han surgido las cooperativas que se dedican a comercializar cosas, y te ofrecen tabaco más barato que en las tiendas pero falsificado y sin ninguna garantía ni control.
5 - El Buena Vista Social Club
Mucha gente insistirá en llevarnos al Buena Vista Social Club, que ya no existe y no es más que una casa abandonada. En su lugar, nos llevarán a un bar de alguien que les paga una comisión por llevar a turistas desorientados.
Preparadas ya para cualquier engaño salimos a pasear por La Habana. Resulta curioso experimentar en un par de horas todos los timos mencionados por Eduardo y algún que otro más. Sin embargo, a pesar de que salir a la calle se convierte en una de las experiencias de mi vida cuando te ves acorralada de repente por grupos de jineteros que te ofrecen de todo o intentan hablar contigo para conseguir dinero, enseguida se van si les dices un "no gracias" y sigues caminando, no sin antes haber soltado algún piropo digno de cualquier momento romántico de una película, y en ningún momento una se siente insegura o amenazada.
Me sorprende que los cubanos estén tan informados de todo lo que pasa en Europa. Conocen todos los partidos políticos de España, conocen Podemos, conocen a Pablo Iglesias, conocen y siguen las ligas española y alemana, y saben muchísimas cosas de otros países.
Todos te preguntan si quieres un novio cubano, o si les quieres llevar a España. No es que aquí la gente se muera de hambre, porque todos tienen su libreta con la que adquirir alimentos, y se ven puestecitos de fruta o de carne por la calle, pero muchas cosas que para nosotros resultan accesibles por muy poco dinero aquí simplemente no existen. Las chicas nos preguntan si llevamos revistas españolas, algunos niños quieren "caramelitos" (y es horrible no llevarlos cuando alguno te mira con sus ojos enormes y te suelta un "¿tienes caramelitos?"), otros bolígrafos y lápices...
Recorremos las calles de la Habana Vieja, la parte más turística de la ciudad. Es La Habana de las plazas y restaurantes, la de los "yumas" (o turistas en cubano) en terrazas y grupos de música en directo conjuntados de blanco y cantando canciones de Compay Segundo, la Habana de los puestos de artesanía de precios europeos, la de las cámaras de fotos colgando de cuellos enrojecidos y la de los edificios coloniales restaurados gracias al dinero de los turistas, La Habana del Hotel Inglaterra y del Hotel Sevilla, con sus impresionantes patios, sus botones negros vestidos de blanco y sus entradas que parecen sacadas de una película de Humphrey Bogart de los años 20. Me parece,en definitiva, La Habana de mentira.
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| Capitolio en obras visto desde El Prado |
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| Capitolio de La Habana |
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| Músicos en El Malecón |
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| Plaza Vieja |
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| Taxis convertibles para turistas |
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| Puesta de Sol en el Malecón |

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