viernes, 12 de septiembre de 2014

Cierra el Rus


Cierra el Rus y los que pasamos nuestra mejor época en Coruña, la universitaria, no podemos evitar una sonrisa de nostalgia tras la sorpresa inicial al leer la noticia en algún periódico o en algún muro de Facebook.

Cierra el Rus y a mi mente vuelven esos días tan despreocupados de estudiante en una ciudad que tan felices nos hizo una vez, los sábados de escaparnos por la ventana de la residencia, Plaza del Humor, Grietax, Egeo, Playa y Rus, cuando no la Internacional. El recorrido que marcó a varias generaciones. Los viernes con la eterna duda después del Playa. ¿Al Rus o a clase sin dormir? Y siempre ganaba el Rus. Ese lugar donde se juntaba lo mejor y lo peor de Coruña, donde no importaba quién fueses o cómo te vistieses. El lugar donde convivían niñas pijas de residencia de monjas y  heavy metaleros, cuando todavía los hipsters no se habían puesto de moda y los surfers a esas horas ya surcaban las olas tempraneras del Orzán con los primeros rayos de sol.

Cierra el Rus, y vuelvo a recordar esas noches de escaleras oscuras protestando por terminar siempre en el mismo antro, pero sabiendo en el fondo que el Rus significaba pasárselo bien casi con un cien por cien de probabilidades. Y siempre pasaba algo interesante. Cierra el Rus, y me acuerdo de esos viernes a las diez de la mañana saliendo a la calle con el rimmel corrido y los zapatos en la mano, cegada por el sol de una ciudad ya muy despierta, recorriendo la calle del Orzán para llegar a casa y decir: Pero qué bien me lo he pasado.

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