Caminamos por el Bulevar de Cienfuegos unos cuantos metros más y enseguida entablamos conversación con dos chicos cubanos, Alberto y Jimy. No tienen reparo en empezar a hablar de política, de su situación económica o de las injusticias que se producen en su país.
Tengo mil preguntas que hacerles, algunas se las hago, otras ni siquiera me atrevo porque no sé si les parecerá bien o mal que se las haga, pero una larga conversación en la esquina del Bulevar con la Plaza José Martí me hace entender un poco más la realidad cubana, la que el turista de Varadero nunca conocerá.
Alberto y Jimy nos sueltan un par de frases en perfecto alemán. Hablan español, inglés, alemán y un poco de francés. Tenían la esperanza de empezar a trabajar en el sector del turismo, en algún hotel o como guías, pero para eso alguien tiene que enchufarte en una escuela de turismo, y lo que es todavía más difícil, tienes que tener un padrino que te introduzca en un hotel o en una agencia de tours, y ellos no han tenido la suerte de encontrarlo.
Alberto trabaja como percusionista en un grupo de música y nos cuenta que una vez un turista canadiense se enamoró del grupo y los quiso llevar a Canadá para hacer una gira de conciertos de un mes. Aquí un cubano debe pagar 150 CUC para "comprar" su pasaporte, pero para ellos es muy difícil ahorrar ese dinero cuando lo que ganan es 17-20 CUC mensuales. El señor canadiense consiguió el pasaporte para todos los miembros del grupo, pero no les dejaron viajar a Canadá por ser "posibles emigrantes".
La prensa europea informa de que a los cubanos ya se les permite viajar y salir del país, pero lo que no se dice, la letra pequeña, son las condiciones que hay que cumplir para poder hacerlo.
- No salir durante más de 2 años, o de lo contrario perderán su casa o el dinero que hayan dejado en Cuba.
- Tener una propiedad (casa) o 3000 CUC ahorrados en un Banco del Gobierno, que deberán dejar en Cuba como garantía de que volverán.
Estos requisitos son cumplidos, quizás, por un 2% de los cubanos (?), por lo que siguen atrapados en la Isla como si ninguna nueva medida se hubiese tomado, aunque es un bonito titular en los periódicos cuando uno lo lee.
Alberto y Jimy nos hablan de sus sueldos, de sus problemas para llegar a fin de mes (¿y quién no los tendría con 17 dólares al mes, cuando muchas cosas, como ropa, calzado, material escolar, la comida que no está en la libreta, etc. tienen precios similares a los europeos?), del sistema político del país y de las libretas de racionamiento.
Se turnan para contarnos cosas, pero en cuanto les hago cualquier pregunta y ven que nos interesamos por la situación, hablan atropelladamente tratando de contarnos lo máximo posible en el tiempo que están con nosotras.
- ¿E Internet? - les pregunto. Porque sé que en la prensa también sale de vez en cuando que los cubanos ya tienen acceso a Internet.
- Internet es accesible prácticamente sólo en los hoteles, pero cuesta 3 CUC la hora, y casi ningún cubano puede pagar eso, así que sí, existe Internet en Cuba, pero los cubanos no podemos utilizarlo. Por mucho que la prensa diga lo contrario, la situación sigue siendo la misma.
- ¿Y vosotras vivís en Alemania?¿Y qué habéis tenido que hacer para cambiaros de país y poder trabajar y vivir en un país que no es el vuestro?
Sus caras de tristeza se vuelven aún más tristes cuando casi (o sin casi) con vergüenza Ana y yo contestamos al unísono:
- Nada... solamente ir...
- ¿Y la gente que se va a los Estados Unidos?¿Cómo lo consiguen? - pregunto yo.
- Pues muchos de ellos en barca, si se les puede llamar barcas a eso que se fabrican para irse, pero la mayoría se mueren en el Estrecho de Florida intentándolo... No existen vuelos directos a los Estados Unidos, y si por suerte consigues llegar a México tienes que pasar ilegalmente a Estados Unidos, o que algún familiar cubano te esté esperando en la frontera, lo cual resulta igual de difícil.
- ¿Y es tan desesperante la situación como para de verdad intentar meterse en una "barca" fabricada con chatarra y algún motor de hace 50 años e intentar irse de aquí?
Los dos contestan a la vez.
- Sí.
- Imagínate una vida donde ves el exterior (ahora la televisión es más permisiva, y los cubanos conocen bien lo que pasa en el resto del Mundo), pero no puedes tener ni disfrutar nada de eso, donde tu sueldo no alcanza ni para cubrir la primera semana, donde no puedes tener posesiones, donde todo está prohibido, donde tu vecino puede ser un "espía del Gobierno", alguien del CDR que se chiva si te oye criticarlo a cambio de que en su libreta aumenten por casualidad los kilos de carne al mes o el número de huevos, donde sencillamente no tienes nignún futuro, donde el Gobierno intenta aprovecharse del pueblo en todo momento, sin que el pueblo haga nada por vivir atemorizado...
Últimamente se permite la compra-venta de casas entre particulares, pero Alberto nos cuenta que ya se rumorea que volverán a cambiar el sistema.
Es, en definitiva, un sistema difícil de entender, sobre todo viendo propaganda política por todas partes (colocada por la agencia encargada de la publicidad del Gobierno) en la que se publicita la libertad del pueblo, la victoria de la revolución y un largo etcétera de ideales en los que ya nadie cree.
Por el
Bulevar de los Sueños Rotos, decía Sabina en su canción. Esta noche el Bulevar de Cienfuegos se
convierte en ese Boulevar, donde Alberto y Jimy nos
abren los ojos, donde empezamos a entender la realidad cubana, aunque
resulte inentendible, inexplicabe, inaceptable.
Alberto y Jimy nos cuentan dónde habrá esa noche fiesta, y les prometemos que nos volveremos a ver allí. Cenamos en el restaurante Doña Nora una cena rica y barata, con música en directo. El restaurante está ambientado en tonos cálidos, con techos altos y dos enormes columnas en el centro, como en todas las casas coloniales. Elegimos una mesa cerca de los preciosos balconcitos que dan al paseo del Prado y enseguida nos hacemos amigas de tres chicos americanos, Alexander y los dos Brian, que han venido de Estados Unidos pasando por México (no hay vuelos directos desde Estados Unidos a Cuba debido al embargo americano). Les contamos dónde será la fiesta esa noche y nos vamos al encuentro de Raúl con quien volvemos a recorrer el Malecón, esta vez de noche, para ir a bailar al Cubanísimo.
En cuanto entramos nos encontramos con un montón de caras conocidas, no solamente nuestros nuevos amigos americanos que se sorprenden con nuestra popularidad, sino a toda la gente con la que hemos intercambiado unas cuantas frases esta tarde por la calle, y que parecen conocernos de toda la vida.
La noche empieza con un show llevado a cabo por un humorista cubano que nos deja con la boca abierta, ya que sus bromas no solo conllevan risas (y muchas), sino que también incitan a reflexionar sobre lo que está pasando en Cuba en estos momentos.
El "chow" comienza con un montón de bromas sobre los cubanos que quieren salir de la isla y no pueden, sobre turistas que preguntan cómo está la situación y cubanos que miran hacia ambos lados antes de contestar por si hay alguien escuchando, la cara de los cubanos cuando escuchan el sonido de un avión pasando cerca, la cara de los turistas cuando los cubanos les cuentan que ganan 300 pesos, que suenan muy bien pero que son en realidad 12 euros... un sinfín de bromas contadas con mucha gracia sobre la situación en Cuba, pero con un transfondo más que trágico.
Estas bromas dan paso a otras de tipo sexual, que incluso en España resultarían obscenas, también contadas con gracia, pero cuyo objetivo es convencer al pueblo de que la situación está cambiando y ellos mismos tienen que contribuir a que cambie sin tener miedo a represalias por expresar lo que sienten o piensen.
Más tarde le contamos a Dilays lo que hemos visto y escuchado, y lo mucho que nos sorprende que en Cuba se permitan este tipo de shows con este tipo de bromas. Nos cuenta, exactamente, lo que encuentro posteriormente en este buenísimo artículo, y nos dice que en este aspecto Cuba está cambiando, y todo el mundo ve los lunes un programa que se llama "Vivir del Cuento", para comentarlo los martes por la mañana, y siempre son monólogos o diálogos con contenido crítico sobre la situación en Cuba, pero con los que te ríes muchísimo.
Lo cierto es que escribo este blog ya desde Alemania, y llevo una hora viendo los videos de "Vivir del Cuento". Probablemente uno los entienda si ha estado en Cuba, y no tendrán sentido para aquellos que desconozcan la situación, pero tienen bastante gracia. Algunos ejemplos como este pueden ser vistos en Youtube.
Tras el "chow" empieza la música en la discoteca. Bailamos hasta las tres de la mañana, y también bailando surgen historias. Me encuentro con uno de los chicos que nos habían gritado esta tarde si queríamos un taxi, y me cuenta que tiene una novia italiana y no puede irse a Italia porque le han denegado ya tres veces los papeles de emigración. El chico está desesperado por salir de Cuba y "nunca volver", y mientras no lo consigue subsiste con su caballo y su carro que funciona como taxi, y que su novia italiana le ha comprado.
- Y aquí estoy, sobreviviendo, ella en Italia haciendo lo que quiere y yo aquí haciendo lo mismo. Nadie sabe lo que hace el otro, aunque lo suponemos, pero cuando viene es muy bonito.
- ¿Y dejarías a esa novia tuya si consigues llegar a Italia? ¿Llegárías y te olvidarías de ella?
- Mira, María, en esta vida hay que ser agradecidos y yo tengo la intención de serlo. Si ella me saca de aquí yo seré agradecido, pero no creo que al final me pueda ir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario